JOSÉ LUIS PERALES INVITA A UN HERMOSO PASEO POR EL AMOR Y MELANCOLÍA EN EL UNIVERSAL MUSIC FESTIVAL


Un escenario sobrio, apenas vestido con una mesa de café antiguo, y la presencia y acompañamiento de siete músicos sirvieron para que un intérprete y autor de los pies a la cabeza se adueñara del corazón de un público que abarrotaba el Teatro Real -con todas las localidades vendidas desde hace meses-, anhelante de esas historias de amor que José Luis Perales teje como nadie.

Y me marché contigo abrió el fuego templado de una noche tan romántica, como tranquila. No en vano su gira de 2016, al igual que su último y reciente disco se llama precisamente así: Calma. Me llamas, de aquel disco, Tiempo de otoño, de 1979, sirvió para tender el hilo que conectó fuertemente a la audiencia y los grandes éxitos del artista e hizo arrancar el primer gran aplauso de la noche. En un banco de la calle mantuvo ese tono dulce y apasionado de quien aspira a ser solo el espectador de una puesta de sol, mientras que Al otro lado de las montañas azules invitaba a un viaje en pos de una enamorada que habita en uno de esos lugares mágicos del universo sentimental de Perales. El trayecto inicial por las canciones de su último disco tuvo como colofón otros dos extraordinarios temas que hicieron surgir lo primeros piropos por parte de unos espectadores dispuestos a dejarse mecer sin oposición por el leve impulso musical del artista de Castejón: Si pudiera y Calma, la que da título al disco y que sirvió a José Luis para pedir a su manera -humilde y elegante- un instante de sosiego en estos tiempos enloquecidos que vive el mundo de hoy.

Con Canción de otoño llegó el momento de la dulce nostalgia, con el público acompañando la letra de la canción y dando palmas, celebrando la suavidad emocional de quién echa de menos al amor de su vida mediante recuerdos llenos de poesía y bellas imágenes. Para expresar esa soledad que vive el artista lejos de sus seres queridos cuando está de gira escribió José Luis A más de mil kilómetros de ti y la verdad es que nadie podía haberlo descrito y cantado mejor.

Pero como no hay soledades eternas, a tiempo llegaron los hermosos compases de El reencuentro, devolviendo la tierna felicidad a dos amantes que separaron sus caminos en el tiempo y la distancia. Para que todo desembocara en un nuevo Tiempo de amor, ese terreno feliz y lleno de esperanza en el que los enamorados se olvidan del reloj y dan rienda suelta a su pasión; ese espacio conocido por todos aquellos en quienes las historias de José Luis Perales calan como la lluvia fina.
Con Amada mía volvieron el artista y su público a olvidar la caída de las hojas del calendario, para celebrar esos amores eternos que habitan en las canciones de este artista, cariños que encontraron acto seguido su retrato perfecto en otro viejo tema del 79, El amor, cuya letra apunta a que este sentimiento es “crear un mundo entre los dos. Es perdonarme tú y comprenderte yo”.

Llegados a este punto, José Luis comenzó a transitar por la vereda de sus grandes éxitos, esos que le han hecho ser el artista más versionado del país. Comenzó con Y te vas el teatro entero respondió cantando a viva voz un estribillo sabido y gozado hasta el punto final. A esta siguió la primera canción de José Luis Perales que figuró en un disco, la canción que desencadenó el hecho de que este artista haya vendido más de 30 millones de discos y que haya recibido a lo largo de su carrera 100 discos de oro y platino: Celos de mi guitarra. Enlazó esta con otra canción querida en el tiempo, uno de esos temas que recuerdan lo mucho que cuesta a veces escribir una canción que se resiste a ser atrapada en el pentagrama, pero a cuyo encuentro sigue la felicidad de la joya hallada: Melodía perdida. Canciones que son de uno y para uno, aunque a veces, como en el caso de Le llamaban loca, adquieren aliento vital en la interpretación de otros artistas, para volver después al autor original en toda su plenitud. Gran interpretación de José Luis Perales, como lo sería también de una de las más bonitas canciones de su último disco: Canción de Guillermo, dedicada con toda la ternura a su nieto.

Agradeció el artista a todos aquellos compañeros que han cantado sus canciones con un poutpourri a la guitarra a base de varios de aquellos temas que el autor puso en manos de otros para hicieron volar sus notas y palabras hasta hacerse queridas por el gran público y retornar a él como hijos bendecidos por el éxito. Buena muestra de lo dicho es ese Creo en ti, que en su momento sirvió para lanzar a un juvenil Miguel Bosé. O ese Por qué te vas, versionado por más de 40 artistas en Francia, Inglaterra o Japón; una de las más importantes compuestas en castellano. Con America cogió Perales la recta final, que habría de explotar como una casada de fuegos artificiales en ¿Y cómo es él?, el tema que le define, su canción por excelencia, y a continuación llegó un primer broche de oro con la hermosísima Balada para una despedida. Sin embargo el ídolo habría de volver entre el aplauso general para regalar potras dos grandes piezas que forman ya parte de la historia de la canción en español al más alto nivel: Te Quiero y Un velero llamado Libertad, esa nave con la que la sensibilidad de José Luis Perales navega por los siete mares del cariño de su público. Inmenso como el mayor de los océanos.

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