ROD STEWART OFRECE UN MEMORABLE REPASO POR TODOS SUS ÉXITOS


La elegancia personificada se adueñó anoche desde el primer compás en la velada de inauguración del Universal Music Festival y la culpa la tuvo un artista tan risueño como carismático.

 

Con asistentes tan ilustres como Sus Majestades El Rey Don Felipe VI y La Reina Doña Letizia, entre otros numerosos representantes del cine, la política, la música y el mundo de la televisión de nuestro país, Rod Stewart invitaba a la concurrencia que abarrotó hasta el último rincón del recinto a disfrutar de la música, así que nada mejor que arrancarse con una pieza del dios del soul Sam Cooke, Having a Party, para sentar las bases de una noche de fiesta, baile y buena música. Acto seguido Rod trasladaba al respetable hasta al año 84  con  Some Guys Have All the Luck.

 

Quien tuvo rock y lo retuvo, siempre está en condiciones de exhibirlo con total naturalidad. Por eso se movía con tanta soltura Rod con la cimbreante Sweet Little Rock n roller., que además fue preludio de una de las mejores baladas que este rubio de oro ha firmado a lo largo de toda su carrera, Tonight’s the Night (Gonna Be Alright). Llena de calidez, sentimiento y sensualidad a raudales, la voz arenosa de Rod Stewart envuelve al oyente como si de un foulard de seda se tratase y el respetable lo agradecía cantando el estribillo a capella.

 

Nada menos que doce músicos, todos de extraordinario nivel, acompañaban de forma rotunda al ídolo que hizo alarde de su pacto con el diablo para conseguir el elixir de la eterna juventud y cantarlo a los cuatros vientos en un Forever Young con su puntito de folk británico a dos violines. El tono se mantuvo, mientras los músicos se quitaban la chaqueta y la banda al completo se arrancaba a los sones de Maggie May, el primero de los grandes éxitos de este rockero de corazón, con alma romántica y maneras de crooner sin afecta miento alguno. Rod estaba a gusto e hizo parar las baterías parada que fuese el público quien llevará el ritmo mientras él cantaba. Un gran momento del concierto, sin lugar a dudas, que Sión lugar a otro salto temporal hasta 1991con Rhythm of My Heart y de ahí exactamente a veinte años atrás con una impecable versión de Temptations que ya figuraba en el discode Rod Every Picture Tells a Story: I’m losing you. Cuanto feeling y qué bien tocado y cantado, si señor.

 

De nuevo retornó el espectáculo a la intimidad ensoñadora de una de las mejores interpretaciones logradas por Stewart: Downtown train, historia de vagones nocturnos que alcanzan lo sueños de los noctámbulos hasta el centro mismo de la ciudad. Rod se salió cantándola sentado al borde del escenario. Pero es que aún estuvo mejor haciendo aquel gran éxito de 1976 que firmó Cat Stevens: First cut is the deepest, arpa incluida y en clave unplugged con toda la banda sentada en la boca del escenario. Total apoteosis de un Rod Stewart dueño y señor de las tablas, que se conoce y se gusta cantando un repertorio a su medida exacta.

 

I Don’t Want to Talk About It, grabada en el 75 en el disco Atlantic Crossing, mantuvo esa magia delicada, ese tono ensoñador y emocionante que mantenía al público enamorado de lo que estaba viendo. Porque además llegó el homenaje a los Faces con aquel tema hedonista firmado por el desaparecido amigo Ronnie Lane, Ooh la La. Claro, que la que vino después tampoco se quedaba atrás; quizá uno de los temas más me preciosos que haya escrito nunca el León de Belfast, Van Morrison, y que a  Rod Stewart le queda como un guante de cabritilla: Have I Told You Lately.

La traca final con todo el público entregado llegaba con dos grandes éxitos de los 80: Young hearts be free y Baby Jane, para prender los fuegos artificiales del mejor rock en vivo con Hot Legs rematar la jugada con una hermosísima canción que llegó a ser un himno para la Marina británica: Sailing; y el bis no podía ser otro que Da Ya Think I’m Sexy?, que, si era una pregunta lanzada al público, la respuesta no podía ser otra que un sí rotundo.   

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